Emplazada en un entorno simplemente mágico, esta propiedad se encuentra inmersa en un bosque nativo precordillerano de alto valor paisajístico, donde la naturaleza se expresa en toda su plenitud. Coihues, raulíes, arrayanes, lengas, ulmos y laureles conviven con helechos y arbustos propios del sur de Chile, creando un ambiente de paz, silencio y conexión profunda con el entorno natural.
La casa, de reciente construcción, cuenta con 80 m² edificados en madera, integrándose armónicamente al paisaje. Sus espacios interiores de concepto abierto entregan amplitud y gran luminosidad natural, distribuyéndose en living–comedor, cocina americana, dos dormitorios y un baño. En el exterior, una acogedora terraza y tinaja invitan al descanso y disfrute del entorno durante todo el año.
La propiedad se vende completamente amoblada (excepto modular de valor familiar), permitiendo al nuevo propietario llegar e instalarse de inmediato, sin preocupaciones. Cuenta con permiso de edificación y recepción municipal, lo que otorga plena seguridad jurídica y acceso a financiamiento bancario para su adquisición.
Se emplaza en una parcela de agrado de 5.000 m² con rol propio, dispone de energía eléctrica, agua potable, estacionamiento techado para dos vehículos y senderos peatonales que recorren un jardín cuidadosamente mantenido, con gran diversidad de plantas y flores.
Un valor diferenciador y altamente apreciado es su acceso directo desde la Ruta T-851, completamente asfaltada a la entrada del terreno, la cual incorpora ciclovía a lo largo de todo su trazado, permitiendo un desplazamiento seguro para ciclistas y amantes de la vida al aire libre, sin renunciar a la comodidad de una excelente conectividad.
La propiedad se ubica a 27 km de Futrono, a tan solo 12 km de la localidad de Llifén, reconocido destino para la pesca deportiva y navegación en kayak en el río Calcurrupe, y a 15 km del Parque Futangue. En sus alrededores se encuentran destacados atractivos naturales como los Saltos del Nilahue, los Cajones de Cerrillos, con cascadas, pozones y miradores, y las Termas de Chihuío.
El sector ofrece además un valioso acceso a la cultura local, ferias costumbristas, productos naturales y una gastronomía auténtica de sabores del sur, todo enmarcado por la imponente presencia de los Lagos Ranco y Maihue.
Una propiedad pensada para quienes valoran la calidad de vida, el contacto genuino con la naturaleza y la tranquilidad, sin aislarse de servicios, comercio local y atractivos turísticos de primer nivel.